Escribir un libro es relativamente fácil para los que nos gusta contarle, con más o menos gracia, historias a un papel en blanco. Te sientas en la mesa, abres el ordenador (lo del bolígrafo y el papel hoy en día es, simplemente, una metáfora) y empiezas a narrar una escena tras otra: a veces sabes sin lugar a dudas como irá todo, desde el principio hasta el final y otras solo sabes el inicio, lanzándote al vacío, confiando que los personajes no te dejen colgado a medio viaje y te lleven a buen puerto.
Una vez acabas la historia y ya has contado lo que llevas dentro, un proceso francamente divertido, viene un trabajo lento y tedioso; el de las correcciones. Volver a leer una y otra vez lo que has escrito, en colaboración con tus lectores alfas, es un proceso terriblemente farragoso. Ahí lo de disfrutar es ciencia ficción...
Porque, a pesar de que leas un capítulo cien veces, la número ciento uno descubres un fallo de congruencia en la historia (llámase problema cronológico en el que el protagonista nació en 1995 pero ahora tiene 29 años, llámese que a Pepito, un secundario de poca monta, lo describías en la página 14 como alto y en la 167 como bajo), un acento mal puesto o una frase que ni tú sabes que diantre significa. ¿Estaría borracho cuando la escribí? y, especialmente ¿en qué piensan mis lectores alfa que la han dado por buena?
Esta parte, aplicable supongo al final de todo proceso creativo, es agotadora, y, en muchas ocasiones, enlentece más que la propia escritura del libro la fecha de publicación. O al menos a mí me ha sucedido así en las dos ocasiones...
Porque la pregunta del millón es ¿hay un momento en el que lees tu libro y te parece que está perfecto? Y no solo hablo de la pesadilla de publicar algo con errores gramaticales u ortográficos, algo que nos pueda pasar a todos los que no tenemos profesionales de altísimo nivel que te garanticen una corrección como si fuera la RAE en persona.
¿Me hubiera quedado mejor el capítulo tres un poco más corto? ¿Me falta otro personaje secundario? ¿Me he precipitado en el final y he finiquitado el libro de forma demasiado abrupta? ¿He descrito poco los personajes? ¿Los he descrito demasiado? ¿Realmente el título es el mejor?
Un problema que tuve con el primer libro que escribí (no editado, aún guardadito en la carpeta de "icloud-documentos-libros-nicontigonisintinisinmi") es que nunca consideraba que estaba perfecto. Cada vez que lo leía encontraba una frase que podía ser escrita de forma más brillante, un concepto médico que se podía explicar más extensamente o un secundario que tenía que tener más peso.
El libro en cuestión lleva como tres años supuestamente acabado, pudriéndose en mi ordenador porque cada vez que lo reviso me parece magnífico pero no perfecto. Cada vez que pienso en él me da la sensación de que, de tanto corregirlo, lo he empeorado. Hasta el título, que era La del pirato cojo en referencia a la canción de Sabina lo tuve que cambiar porque nadie entendía el paralelismo con la historia (que no va ni de piratas ni de cojos). Algún día saldrá a la luz con su nombre actual Ni contigo, ni sin ti, ni sin mí, o con cualquier otro que me parezca mejor.
Un problema que tuve con el primer libro que escribí (no editado, aún guardadito en la carpeta de "icloud-documentos-libros-nicontigonisintinisinmi") es que nunca consideraba que estaba perfecto. Cada vez que lo leía encontraba una frase que podía ser escrita de forma más brillante, un concepto médico que se podía explicar más extensamente o un secundario que tenía que tener más peso.
El libro en cuestión lleva como tres años supuestamente acabado, pudriéndose en mi ordenador porque cada vez que lo reviso me parece magnífico pero no perfecto. Cada vez que pienso en él me da la sensación de que, de tanto corregirlo, lo he empeorado. Hasta el título, que era La del pirato cojo en referencia a la canción de Sabina lo tuve que cambiar porque nadie entendía el paralelismo con la historia (que no va ni de piratas ni de cojos). Algún día saldrá a la luz con su nombre actual Ni contigo, ni sin ti, ni sin mí, o con cualquier otro que me parezca mejor.
Así que, de momento, a pesar de que está más que acabado, no ha recibido el pistoletazo de salida que es cuando le pides al editor que maquete el libro.
Una vez que le das al botón de "enviar a maquetar", ya no hay vuelta atrás y, como aquellos días en que sales de casa convencido de que te has olvidado las llaves, los donuts, la cartera o un hijo, es imposible, justo en el momento de enviarlo pensar... "Igual lo tendría que haber repasado una vez más"
Esa es la sensación que tuve esta semana cuando Lo que ocurrió tras el funeral de mi madre dejó de ser una historia modificable y pasó a ser pasto de la maquetación.
Podría ser poco original y decir algo estilo alea jacta est pero creo que, muchísimo mejor, lo que voy a hacer es releer de forma obsesiva el post para comprobar que está perfecto, lo colgaré y después.... veré diez gazapos que me avergonzaran toda la vida.
Podría ser poco original y decir algo estilo alea jacta est pero creo que, muchísimo mejor, lo que voy a hacer es releer de forma obsesiva el post para comprobar que está perfecto, lo colgaré y después.... veré diez gazapos que me avergonzaran toda la vida.





